julio 05, 2011

la diosa de cristal |relato|

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Su andar que enmudece, provocando suspiros en corazones solitarios, jóvenes e ingenuos, provistos de Amor sin recibir Amor. Desfigurando a las ninfas de mar en el vitral de mis  recuerdos; que por aquellos días andaban con titulo en lo tibio de mi memoria. Aquellos caballeros que también seducidos por su andar de potra indomable, sumergía a todos en un sueño profundo, hipnotizaban aquellas curvilíneas caderas, no podías despertar, si no era por la corneta de cambio de turno. Anhelando sus formas hasta el sonido de la siguiente corneta, anunciando el cambio de puesto, para poder envolverte con su aroma cuando te tocaba el puesto privilegiado de ese andar siendo la Zona Vip, la puerta principal. Ese privilegio lo tenía Yo hasta este día, cuando por decreto supremo, dado en una reunión de grupo, se dicto que – no vale ser egoísta-  caderas anchas hasta el horizonte, solían moverse en un vaivén, un huracán de movimiento, descoronando a aquellas cucas que hacían de vigilantes, poster ‘s de mujeres poca prenda, que los compañeros, aduciendo estar frente a la dueña de sus corazones, les daban como tributo sus corazones solitarios y, afiebrados por esas curvas siliconíadas, las pegaban en las paredes del cubil, el puesto de comando, de donde a pocos metros del Paradero  Quinpac, augurábamos la entrada de nuestra Diosa de Cristal y deseábamos a gritos de silencio, la llegada de aquella dueña de corazones solitarios, la perdición en vida, cuando la veíamos bajar los peldaños como quinceañera virginal, dominaba el acto como toda Hembra, dueña de su Cuerpo. La dueña de las mañanas y los atardeceres, si tenias suerte, te daba tu vuelto, con un paseo hasta el comedor pasado el medio día, puntal como siempre, ciega a los viciosos y mal olientes Chocolates, que andaban ayudados por el Cristal reforzado  de cuatro planchas, con marco de aluminio y una fina y delgada membrana negra que hacía de este el puesto de comando querido por todos, las lunas polarizadas eran un arma y a la vez un vicio, la cual no dejaba ver hacia dentro, pero si hacia fuera. Ayudaba a los oriundos sin pudor, el contemplar a sus anchas, sin miedo a ser descubiertos por aquella Diosa que en sus paseos, era asediada por todos, pero ni un solo valiente pudo comer valor de donde sea, para poder dar el primer paso, aquí la historia. Es al medio día, donde esta Musa, era mía, por 49 segundos contantes y sonantes. El trabajo de todos era solo uno en el día, el de llegar puntuales, para contemplar hechizados la entrada triunfal de nuestra Diosa para poder dar el saludo diario. No podía ser de otra manera. No podías faltar, era como un ritual, el de todos los días, si no acudías, te iba mal en el servicio, eras bendecido con su belleza, acreditando que de lo hermoso de este planeta te dejaba un edén en su sonrisa. Enmudecidos de Lunes  a Viernes, los Sábados al medio día, y los domingos si había trabajos de campo. Teníamos su agenda en un papel, preparada y pegada en la covacha para cuando si por algún incomodo percance, estuvieras ocupado en aquel momento. Estuvieras siempre actualizado. La tenias siempre en la agenda del celular, los horarios y ponías la alarma para tener en esa entrada que hacia ella, estar en un lugar privilegiado y comenzar el Día con su ojos, su boca, sus labios, sus mejillas, su melena que tuvo cambios en estos tiempos, ahora con caída hasta la cintura, un ángel que no tenía nada que ver con nuestras existencias, una bendición. Gracias Dios, por este regalo. No debías hacerla esperar, era un peligro. Podías morir de Amor. Podías si, pero no querías, ya que siempre había musas en nuestros días que nos quitaban el aliento, pero solo si todos coincidíamos en el voto, dictábamos que era solo una sola, la que tenia nuestra atención hasta terminada la tarde. Era si no, la manera mas elegante de morir. Morir de amor. Morir mirándola a ella. Diosa de Cristal.
El descubrir de sus curvas, fue en una mañana de Marzo, cuando Yo ya había comenzado la Novela de turno, había de escoger para poder pasar los minutos ocupado, y que mejor que la compañía de un buen libro, envuelto entre el Amor de Florentino Ariza y la bella e inalcanzable Fermina Daza en ‘el Amor en los tiempos del Cólera’ del ganador del Novel  Gabriel García M., seducido por el calor del escritor y por aquella prosa que me engatusaba por terminar pronto, pero yo siempre me tomaba mi tiempo, no quería insulta al autor, no cediéndole el tiempo necesario para estudiarlo y hacerme hermano de su alma, y hacer el final de aquella Historia de amor sin barreras, un Amor que traspasa el tiempo, hacerlo perpetuo en las muchas salas de mi memoria, lo de Florentino Ariza parecía al principio una obsesión pero poco a poco cambio mi pensar, abandone la lectura, y no seguí las líneas del libro, ya que algo llamo mi atención, caigo en un trance y veo en el Puente Oquendo que se encuentra en los límites de Callao y ventanilla, una silueta, la de ella. Descuido los tantos ingresos, trabajadores y demás bueyes que necesitaban ingresar para hacer sus labores, hago un Alto que es una señal para todos mis Súbditos, compañero y demás - que esta por pasar la Próxima Musa de nuestros Días- dejo dicho en la radio, ellos entienden el buen Gusto de su Jefe de Grupo, y mandan sus comentarios por el mismo canal, dejaba todo en el aire, de mis inadecuadas malas mañas, para con los encuentros sin permiso de aquellas féminas que quieren colarse en el paradero de mis recuerdos,  NO LOGRO RECORDAR A ALGUIEN MAS BELLA QUE ELLA.
Sí, verla de cerca,  pasar por el Cristal, sin inmutarse de mi presencia, es ahí, donde digo a los compañeros por la Radio, a voz viva – señores, la mujer que acaba de pasar, es dueña de mis ojos, solo que ella todavía no lo sabe, estáis advertidos- descubro la hora, apegándome al itinerario lo escribo en la agenda del día siguiente, descuelgo mis mejores prendas del gancho, suelto una sonrisa, veo de nuevo al espejo, un hombre tocado por el Amor, pero envuelto en muchos porqués. -¿Por qué ahora después de mucho tiempo, es que aparece la dueña de este corazón dolido?-, porque ahora, que hace no más de un Año, solo pensaba sus días en el Trabajo, y es que ahora quiere el cambiar su rutina y, solo piensa en hablar con ella, para hacerle saber de este Amor que nació con solo mirar sus curvas sublimes, y su andar acandilado. Porque si escuchase su voz, sabría que sería como escuchar música, y no tendría como hacer que esos sonidos nunca tengan fin. Porque me pierdo sin su respirar en mis labios. Sus ojos de poemas celestiales dejado por ángeles, oh Diosa de Cristal, porque serás así, tan bella tan hermosa y a la vez tan distante.
Es la mano derecha la que se encarga de recordarme, era la que sostenía el libro, la que me lleva a saber, el de porqué este sentimiento con solo una imagen que ahora yace en el Cristal petrificada, -y que quieres que retorne, para poder contemplarla hasta el fin de tus días- porque es ahora que descubro, que después de haber leído, de aquellos amores de Florentino Ariza, me sumerjo en la aventura de creer, que por puro capricho de la vida, mi corazón de nuevo, este sin Luto. Es cuando Culpo a Gabriel García Márquez, el es sin duda el culpable de estos sentimientos que tenían condena perpetua para que caminen zombis en los más oscuro de mi ser. Y con un júbilo desconocido. Concuerdo con los versos que ahora se juntan en mi cabeza, y es cuando ocupo el asiento donde se encuentra el Ordenador del puesto de comando, y lo pido mío, para poder traspasar este mar de síntomas y complicaciones del corazón, para después sacar conclusiones: de que si es Amor, sea o no correspondido, sea compartida mi alegría por siempre, pero si es solo un capricho de este musculo enamoradizo, me ría después de mis palabras. Una u otra, con tal que no sea la primera. Descubro entonces que no es de mí este sentimiento, es de  García, este escritor tuvo que ver cambiando en poco mis pensamientos, cambiar mis emociones, se encargo de tumbar mis paredes pintadas con grafitis de corazones rotos, aquellas que dije un día estaban con cimientos eternos y profundos, que ahora se esconde con sus letras enredadas, es este musculo hermoso fuerte y a la vez indomable y hoy vulnerable,  el que me hace una mala pasada. Maldito el día en que acepte este Turno. Maldita la hora en que ella apareció, maldita la vida por dejarme vivir hasta el día de hoy. Maldigo el día en que vi la portada amarillenta con el autor sonriéndome, seduciendo a que lo comprara - no te arrepentirás- decía la sonrisa. Cojudo.
Seducido por las curvas y líneas, encuentro una nube de comentarios que  flotan en la caseta de comando, son producidos por los compañeros que no han perdido ningún golpeteo de las teclas, es cuando uno de ellos dice – ¿compañero, pero porque la describes así?-, -¿así como?- pregunto Yo,  -como si fuera uno de esos cuadros, de los que te prohíben tocar y no puedes llevarte a casa, después de haber pagado por este?-.  Me sumerjo en la primera impresión, -ya que ella, detrás de aquel Cristal, el que me impide el verla al cien por ciento, y solo me muestra un ochenta y cinco por ciento de su pureza, es una Reyna, es una Diosa, y por ser Diosa, nosotros lo mortales no podemos el de permitirnos esos descuidos, el de enamorarnos de ellas-. No puedo permitirme el de encontrarme con ese sentimiento, porque no lo podría soportar de nuevo. Un silencio se escucha en la covacha, después interrumpido por Dante:
-          Compañero me sorprendes, cada vez que escribes, produces muchas impresiones y generas sentimiento y emociones, es ahora donde te conozco mas-
Conocerme – digo yo- no creo, pero puedes el seguirme, queda poco tiempo, antes del diez -cuarenta. Oka- dice este- los demás, solo lo afirman con una sonrisa.
Desubicado por los minutos perdidos, decido entonces que es hora de poner en marcha un plan ventajoso, la musa de esta mañana debe de tener un nombre, es entonces que el Chocolate de aquella campiña hermana, debe de tener un registro de ingreso, es así, que el encargo esta en las manos de Doña Filito, es ella quien nos puede advertir, -si ya es pretendida por algún suntuoso y escuálido Ingeniero de poca monta, resultar aventajado,  nos la arrebate casándose con ella-. Y nos prive de ella, como cuando  fue el turno de esa morena de curvas endemoniadas que ahora es Secretaria Primera del Coordinador en jefe. Nos rompió el corazón, nos prometió amor, utilizados como trapeador,  la llevo lejos lejos lejos, sin despedirse siquiera. Dejándonos abandonados a la suerte, no después de unos meses, al ingresar el Coordinador en su Gold recién compradito de doble puerta, se le ve a esta Morena Infernal de copiloto, dictando también las normas ahora a seguir – perra- - odiosa- -puta insoportable- maldita la hora en que te dimos el ingreso en aquel marzo de 2008, ahora quieres hasta votarnos y ordenarnos como debemos llevar las cosas en la Planta, - que tal concha -, descorazonados, decidimos ya no darle nuestro corazón a cualquiera, aquel Puente Peatonal en el límite de mi Callao Fino con Ventanilla, nos suele engañaba, nos hacia siempre la jugarreta de darnos esperanza, y nos dejaba ver: a quinceañeras primorosas, pero con enamorados de la mano; a señoronas con un andar con aires de solteronas, pero como siempre calentonas por cualquiera. Es así que no quisimos hacernos mares, nos fuimos por la jabalina, a agarrar a la res por el cuello. Donde Firmo Doctor, que estoy perdiendo el corazón, donde. Donde pongo la huella, a esa yegua, donde le planto el fierro calienta, para que en su piel sea vea siempre una D de Dreyko.
Se escucho la corneta para el diez-cuarenta. Después del almuerzo, incontables minutos de saborear las hilachas de res y las yucas fritas de Doña Filito, los Chocolates cada uno se iban en fila, a cambiar de puesto, - Doña Filito me dio en aquel encuentro la información requerida horas antes por mí, una sonrisa diabólica mostré en aquel momento, sonrojado hasta las orejas- cada chocolate cambiaba puesto con los que estaban en los puestos alejados a la puerta principal, y se disputaban con honor, ser el primero que de el primer zarpazo a la Diosa indomable, a la Diosa de Cristal, mi Diosa, pero todos, decían lo mismo al terminar y desconsolados – código Dreyko, ya le está escribiendo una de sus cartitas- y se despedían, diciendo: - perdimos por goleada-. Las manos se enlazaban y se saludaban, como se saludan los soldados que pierden batallas sin haber ido a la guerra, pero aun, sin tener siquiera noción de que estaban frente a un don fresco de dos manos, que hacía de las palabras su vida. Tenían una esperanza efímera. Es cuando los dos hicieron lo que tenían que hacer. Los dos compañeros, hablaron con los otros dos por interno para hacer lo posible para aguarle la fiesta al Jefe de grupo, en este caso- a código Dreyko- se escucha por la radio a DANTE – jefe, escuchamos que don Fiestas esta buscándolo, lo quiere ver en el Almacén, hay un problema por resolver- , contrario a sus principios, de que siempre termina con un escrito, cuando comienza la dulce inspiración, se escucha la respuesta de Dreyko - ¿ahora qué quiere ese Pelao’?- descuida el puesto de comando, poniendo en este, a su pupilo mas hidalgo, el más chancado y con mejor experiencia  y de mi mayor confianza, el único que no conspiraría en contra mía, noble siempre, el buen Prospero, este era sin duda el más noble hombre que llego de la selvas vírgenes, con aire de no saber nada, pero saber  de todo un poco , y con una voz de que sin que te dieras cuenta, te daba prisa a reírte, porque tenía siempre algo que contar, siempre una historia que dejar en tu memoria. Sabia Dreyko, que no tenia porque temer, siempre fiel Prospero, y siempre atento- listo Jefe, Yo me quedo, vaya no ma’- excelente discípulo. Hasta que su lealtad, tuvo la mejor de las pruebas, DANTE, estaba esperando en la cavidad de las cuatro esquinas, junto a las dos oficinas de recursos Humanos, es cuando ve que Dreyko, que se dirigía a ver al Jefe, que se perfila a salir raudo en respuesta del llamado de Don Fiestas. -Maldito, esta vez no será tuya- decía entre dientes- escoge como engañar a Prospero, diciéndole que la Señorita Fermina ya tiene los papeles para que los firme, y así, tener asegurada a su jerma que está ahora en cinta de su segundo chamaco, iba a ser hombre, el primero de la familia, sin más que decir, Prospero deja el puesto a DANTE. Con una sonrisa que pocas veces se ve en un cristiano, se luce en sacar la clave con algunos golpes en el teclado, y sabe exactamente, en que carpeta Dreyko, llega a guardar las Cartitas que siempre hace, cuando este último se siente perdido en el olvido, olvidándose del Servicio, y resignarse a Escribir, relatos y novelas que siempre generan una admiración y recelo en él, porque no hay en esta vida designio, que lo apunte a hacer tal cosa, por el simple hecho de ser una Hijo de la gran Puta. DANTE descuida por un momento la guardia a que no venga Prospero y lo sorprenda, y manda la Carta al correo que le dio Doña Filito después de haberla sobornado con acusarla por servir el jugo de manzana con más de dos  baldes de agua, es así que con el correo de la Diosa de Cristal en un papel escrita con letra apresurada, descubre la carpeta que tiene por nombre, el de ‘la Musa de la mañana’, y encuentra la cartita, con el titulo ahora firmado por el, -por DANTE para LA DIOSA DE CRITAL- es así que cumple lo planeado horas antes con los compañeros de turno, TIMOTEO Y DOMINGO. Es así que se produce el golpe más bajo, el de ser un pendejo entre los pendejos, el de ser el vivo, entre los muertos. El de dejarse cegar por la envidia, y deduce que pronto recibirá la contesta al correo con tremenda muestra de eslabones solados por las manos de Dreyko, sintiendo en los labios los labios de ella, como signo de victoria, y pensando, no tendrá más que pedir permiso para salir uno de los días futuros, con aquella Musa que en la Mañana tuvo el descaro de pasar por enfrente de nuestro cubil, y dejarnos el corazón como papel doblado.
Es así que DANTE cuenta su proeza a su colegas – Prospero y Domingo- con aires de triunfador, como si el juego que ha organizado, sería él, el triunfador supremo, imagina ya que estaría en unos meses casado con ella, porque al leer unas líneas de la Cartita, sabia este, que no había mujer que resista a tal dominio de prosa, no había mujer, que resista, a tal declaración de Amor. No había, hasta que se tropezó con Gloria Cienfuegos.

Seducido por las líneas que seducen a los ojos con su movimiento, en un vaivén que  pocas veces puede verse con tal descaro, el ambiente se torna algo más que caliente, es ahogo lo que siente, falta aire, no puede dejar de ver aquel Cristal y contemplar, que sí, que no es un sueño, que aquella muestra de costado del Hombre, tiene como hacer de alarde, que si pasear por tu delante, tiene que merecer uno de tus mejores piropos, es así, que cada día de aquel Marzo, cada día uno de los cuatro agarraba el puesto de la Puerta principal, y dejaba al Aire que sea cómplice, y destinaba que sea este ultimo el carril para que llegue tu piropo a aquellos oídos que han de prendérseles unos largos pendientes de gitana. Hasta que llego mi turno. Nunca supieron que le dije, me lo comí solo, me los trague enteros, nunca insinué nada, mas con la mirada, nunca deje que supieran por nadie las palabras que salieron de mis labios, para esto no apreté el botón de PTT como hicieron todos, y como todos esos otros, no obtuvieron respuesta, siendo la burla del grupo hasta el día siguiente, y encontraban que tenían que cambiar de Lorna, porque al día siguiente otra decepcionante evasiva de aquella diosa del Cristal, daba las de ganar siempre. Hasta aquel Jueves en la mañana, un día antes de mi descanso, ya que si no pasaba nada ese día, podía siquiera el burlar las burlas de los amigos refugiándome en mi casa, descuidado por no causar mala impresión, lleve una de las mejores fragancias que encuentras en las grandes tiendas dedicadas a la venta de los aromas de los dioses, encontré una, de aromas florales y sumado al de asunciones de madera, encontraban una fusión perfecta para poder sacarle una sonrisa a cualquier hembra, ya que es por eso a lo que estaba  dicho aquella fusión de insumos, el de llegar a la hembra no a la mujer, a la mujer se le llega con palabras, pero primero capturar a la hembra indomable, eso sin ellas. A ella le bastaría con no voltear nunca a mirar a un chocolate parado con sus mejores prendas, su mejor calzado, enfundando su 38 milímetros como todo soldado resguardando su puesto como si fuera su vida, a ella le bastaría con no mirar, y seria la flecha del desprecio, y es así como morías ahí mismo, sin nada más que decir, nada más que sentir la burla de los compañeros que hacían de ti, el chiste por la radio 415 en el canal 2, puesto en donde no tenias más que seguir ahí, para que el sol de té en la cara, y digas siquiera que has cumplido tus doce horas, cumpliendo con tu deber. Todo un hombre, pero con el corazón destrozado. Y cuando te pregunten – que le dijiste- respondas – nada, solo un hola- sabiendo nosotros, que el piropo fue uno de los mas magros, dicho antes por aquellos callejeros o vagos de la calle. Con la loción en mi bastión, descubrí que ese día, no tenía que jugar con las reglas que se impusieron, si no, con las mías propias de mi. Sabía entonces que no tenia porque temerle, si no, afrontar como los Machos, como los personajes en aquellas películas mexicanas, a lo MACHO, aquellos por los que las hembras babean, y se sienten en cinta, cuando son seguidas por el mirar de tan esplendido ejemplar. Disidí entonces que tenía que hacer las cosas simples, así, tendría el derecho de estar al día siguiente en el mismo puesto, para esperar otro encuentro con sus ojos, siendo su sentido del olfato, el que le dicte que es hora del cortejo antes del acto amatorio. El coito de nuestros labios. Despilfarre casi la mitad de la botellita, la que venía con unas letras en francés y en castellano – échese después de afeitar-, y por supuesto, -a como amerite la situación- la situación era de vida o muerte, era tu hombría la que estaba en juego. Y por supuesto, no hay hombre que pierda mas, que perder la Hombría, el Orgullo de tener colgado los frijoles entre los pantalones. Descuido por un momento el puesto de comando, mi fiel perro Prospero hace las veces de adjunto, le digo que voy a salir a hacer hora, me paro en frente del Cristal, veo como ella no se apresura de bajar los peldaños de ese puente que hace las veces de testigo de su belleza, hago como que no la veo, no siento, no escucho, pero si, -siento escucho y veo-, salgo rasante al filo de la verma, sin decir nada, y dejo aquel Aroma francés que fue comprado días antes, y es ella quien sonríe escondiendo su asombro, escoge agarrar su bolso el que lleva celosa porque se le eriza la piel pensando que es el frio, un invierno tempranero, pero no, no es más que un Hombre que con su olor de hombre consigue lo que las palabras no pueden dar – ella voltea a ver, sonríe, todos lo ven en la pantalla de 9 pulgadas en blanco y negro en el Cubil con Zoom y todo, Dante, Prospero, Domingo no lo pueden creer-, ya que toda mujer es celosa por lo que lleva dentro del bolso, y mira, para saber a quién pertenece este aroma, es cuando no sabe ella, que aquel Chocolate que ahora es dueño de la Obra – DIOSA DE CRISTAL- , escucha campanitas y escoge las mejore mariposas para que habiten en su estomago y revoloteen de alegría y jubilo.

Es así que se cumple todo como lo planeado. Menos por los compañeros, que no escucharon nada, no hubo nada que escuchar, pero creen ellos que han sido engañados, de repente es Prospero el culpable, viniendo de aquellas tierras, ceja de selva, en donde los menjunjes amatorios los venden a pocos centavos, hizo un pedido anticipado, para quedar bien con su jefe, después de que este ultimo descubra que sí, que hubo alguien rebuscando en su Ordenador aquel día cuando fue a acudir el llamado del Jefe, ya que dejo abierta la ventana, la cual enseñaba que se mando un correo a una cuenta desconocida, y sabiendo esto, ,descubrió que fue mandada su carta sin autorización, y lo peor, sin su firma, la firma del traidor fue sin duda, un puñal en la espalda. Ya que el Imbécil es tal, que por cobardía utiliza el correo de la compañía, dejándolo abierto por miedo a salir apurado, a dárselas de galán y gritar a sus cómplices su Azaña, grave error.
Antes de que sean las ocho, Gloria Cienfuegos atraviesa el puente -LLEVA FUEGO EN LAS CADERAS- de la Av. Gambeta, el que está junto a su paradero, viniendo del Norte, hace el ademan que compra algo en el puesto de periódicos, una revista, para los ratos de ocio en las horas de trabajo, el dueño del puesto también es participe, es también un amor no correspondido, un tío sin barba, lampiño, que hace sospechar a primera instancia – hombre sin pelo en la cara, cabro seguro- descuidando siempre el puesto para atenderla a ella primero, no sabiendo que esto es aprovechado por los vagos que a esa hora, gustan de los Anime’s de Naruto, y corren como Bolt a cien por hora, para no ser atrapados con los Anime’s robados por el descuido del viejo, es aquel Puente que nos permite ver aquellas piernas de ensueño, esa que es la de una de tantas veces, que se deja ver en toda su esplendorosa realidad. Piernas largas que no necesitan de las rutinas, aquellas que están sujetas a una dieta, siendo notado ese privilegio ah de venir, por la bendición de los genes.  A ella le bastaría con una caminata de veinte a treinta minutos, para mantenerlas como están ahora. Sus líneas atraen los ojos, que de reojo en el paradero andan colgados, y sigilosos como carnívoros son los primeros en golpearla con esa no respuesta merecida a tanta belleza, - los sinvergüenzas- aquellos que la desnudan sin permiso, siendo una de las cosas que deben de estar prohibidas, y no solamente prohibidas, deberían estar penadas por la ley en esta parte del mundo. Ya que a ninguna señorita decente, o en esta  Diosa del Cristal, desea sentirse comida con la mirada. Eso y más, des congenio con ese mal, que se hace una peste con el pasar de los años. Siendo las mujeres un manantial, el cual deben de saber siempre a qué hora baja el sol, para contemplar su verdadera belleza. Ese cambio de color en sus aguas. Ya que a ella hay que mirarla con respeto, nunca asuntarla con la imaginación.

Es cuando dejo unas monedas en la mano del viejo, y pido el periódico del día, veo su melena ahora de color caramelo hasta la cintura hacer una maniobra en el aire, que deja ver sus ojos pardos, su mirar fijo, su sonrisa – la invitación era que nos encontremos al terminar nuestras funciones, a las siete, no hay nada  peor que una persona no sea puntual- Firmaba como TU DIOSA DE CRISTAL, pero es ella quien puso la condición, que una de las pautas, era que sea ella quien se acerque al quiosco a comprar algo y pagar con un billete de veinte, y saliera el varón a ayudarla con el cambio, porque era algo habitual que el viejo no tuviera cambio, y no debían ser vistos por ojos envidiosos o celosos. Ya que en los comienzos del amor no bebe de haber testigos. No hay Terceros.

   A la Diosa de Cristal

1 comentario:

Gennie Redondo Petiton dijo...

Mi querido escritor,que placer tan inmenso me da al leer tus letras!! Este maravilloso relato, me fascino!! Excelente Armando!!Te mando un gran saludo amigo