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mayo 15, 2013

Lecciones de Hipocresía [por Kenny Yucra Lopez.(Perú)] [Escritores Invitados]

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Mi viejo escritorio

Lecciones de hipocresía

Todos piensan que realmente somos buenos y nos ganamos las características de un buen ser humano, tratando de imitar ser el perfecto, nadie es perfecto pero siempre queremos ser los seres perfectos, sin maldad, buenas personas, buen amigo, buena amistad, el chico de bueno humor, el más vacan de la clase o en el caso de una mujer que cree que es la dueña del mundo y alucinando que tiene todo sobre sus manos, que se siente manipuladora, se adueña de sentimientos y decisiones ajenas, siendo capaz de pisotear la dignidad de la multitud de personas con razón como a un enjambre de gusanos inocentes. En el peor de los casos, cuando esta—aparentemente—mala acción, acción repugnante, hedionda y nefasta todos lo notan, se le denomina falta de profesionalismo en su buena acción, digo buena porque en sí, es bueno ser dos caras, de buenos rostros, odiada, vilipendiada, despreciada y sobretodo los defectos; valorada.

Para que consumes tus propios venenos, ¿acaso nos pasamos la vida entera envenenándonos, preparando las mugrientas pócimas una y otra vez para tragárnoslos a cada rato, haciéndoles creer a todos que eres la más hábil ante todos, y fingiendo ser sutil para poder mancillar su conciencia, su capacidad de los que te rodean, de tus propios amigos, de los inocentes que creen en ti?

Pero ante ello, rescato la labor de manipulación que ciertas personas en el mundo quieren alcanzar, el aporte a la supuesta inteligencia que todo creemos tener, el acercamiento a las buenas acciones pro busca del perfeccionismo o mejor dicho al mundo del arte de las personalidad. Como todo un experto alguien que soy yo refuta y maldice a aquellos que se mueren lentamente por un sorbo de su propia y mugrienta pócima, sin saber que las mentes frágiles que son los humanos cualquieras, como todos en su mayoría, tristes y pobres inocentes, saben de la forma en como los engañan y percibiendo la mala imagen de la verdadera hipocresía.

Pero se preguntaran de ¿Qué carajos está hablando este pobre y triste escribidor en un blog que nadie lee?,  en resumen intento rescatar el valor de la “Hipocresía”. He leído a muchos escritores, pensadores y muchos personajes llamadas figuras por decir algo importante, algún aporte a la reflexión personal o a la personalidad y todos se dedicaron a disparar al blanco, mostrando su desdén a esta palabra que anhelo demasiado, a esta palabra “Hipocresía”, es decir, que casi todos dan el mal concepto de esta característica natural que tiene el ser humano desde su nacimientos, aunque solo alguien que es uno que me pareció más cercano a lo que pienso es Joan Fuster y la frase “Han inventado la hipocresía, ¿no? Pues harías mal si no te aprovecharas de ella”.

La hipocresía es buena, es un arte de personalidad  y para los que anhelan acercarse a la perfección esto es una lección para esos que no lo saben utilizar, esos mediocres, resentidos o más que todos esos sinvergüenzas que muestran su hipocresía a la vista de todos. No merecen vivir, yo los mataría a sangre fría y los disfrutaría verlos morir lentamente entre mis manos, apretarlos como apretaría a una cucaracha gorda y culona y hacerlo explotar sobre mis manos a esas bolas de caca que contaminan el ambiente humanístico.

La hipocresía es buena, es como ser un sicario asesino, que mata y elimina personas  a cambio de un salario. Pero pongo el claro ejemplo del SICARIO. Un verdadero sicario se interesa más en la limpieza de su nombre, no caer preso o terminar en una prisión donde terminara violado, se interesa en buscar el crimen perfecto. Un sicario inteligente no aprieta el gatillo, sino mata a su víctima haciendo que su muerte sea natural, mientras que el sicario inútil siempre aprieta el gatillo o empuja el filo y se mancha de sangre porque termino matándolo y es el verdadero asesino tristemente imbécil.

La hipocresía es buena, como y es tan bueno literalmente, hacer el trabajo de un sicario inteligente, reitero que la hipocresía es un arte de personalidad, siempre y cuando el ser humano lo sepa maniobrar y no irracionalmente joder a las personas en el ojo de todos, en especial de los que te aprecian, manipular con tus mugrientas manos a los inocentes, a los pobres indefensos que son más perspicaces que tú y tú sigues creyendo tener el poder sobre todas las cosas y mereces morir como una cucaracha gorda y culona que contamina el ambiente humanístico por tu falta de ética hipocreisismo.

Es un arte hacer el oficio de un hipócrita profesional porque sabes los que haces, conoces los pasos e indicaciones y el trabajo de serlo, sabes en ti que eres un hipócrita profesional y te anhelas tú mismo, te admiras de ser el gran hipócrita y te sientes contento y estimulado porque puedes hacer lo que pueda complacerte, un fariseo perfecto, sin sospechas ni despechos por las personas que te rodean. No seas cucaracha gorda y culona porque querré matarte como un asesino que mata por honor sin importar lo que pueda suceder, te mataría por ser un hipócrita sin saber entre ti mismo que eres hipócrita, porque eres hipócrita a las vista de todos y niegas serlo y no sabes que lo eres. Mereces morir.


* La hipocresía es un arte y es buena si lo sabes maniobrar, la hipocresía es mala cuando estas siendo hipócrita y no sabes que estas siéndolo. *

Mayo de 2013.


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abril 14, 2013

El discurso corto de Kamel [por Kenny Yucra Lopez.(Perú)] [Escritores Invitados]

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Mi viejo escritorio

Yo no estaba loco esa veces, pero todos me refutan y me lo repiten a cada segundo y me califican como Loco de mierda, hijo de puta, patrulazo. Pero altamente he sabido controlar mis instintos diminutos, no necesito ponerme apático ni ostentoso para sustentar con inteligencia lo que me ocurría cuando lo planee, así como se planea una gran asalto o un asesinato. Lo dibuje como a un esqueleto humano en una maqueta frágil, quise demostrarle y decirle al mundo que la gente es estúpida en masa, ese fue mi objetivo, fue mi adicción tener esa vanguardia para lograr algo significante, yo lo considero como un aporte a la humanidad inhumana, se lo merecían, pero no merecí quedar sin huevos, eso no.
Mi nombre es Kamel, un nombre musulmán que significa “perfecto” soy varón y tengo 35 años me eh tomado la molestia de hacerles un favor, un favor que quizá la humanidad merece saberlo, merece cambiar. No me he creído perfecto en toda mi vida hasta los 33 años, fue cuando quería demostrarle al mundo que son una perfecta sarta de estúpidos, siempre en masa siempre. Quizá tuve un poco más de autoestima o sobre-autoestima que todos juntos, pero en sí: siempre he perdido, siempre he sido un desperdicio que jamás logro terminar una universidad, o un ciclo en capacitaciones baratas, tampoco he querido tener una familia o hijos, no querría ser un papa perdedor, pero ahora ya no puedo procrear hijos, no tengo huevos me los volaron.
A pesar de que jamás me tome la innata molestia de conquistar una mujer, no me he tomado tampoco la molestia de esforzarme por soñar con una vida astuta, feliz con un sueño americano, 3 bicicletas, dos autos, una esposa de buena nalga y tetona y una casa con todas las comodidades, jamás lo he soñado, ni lo hago. Siento que he nacido para aquella misión, no me arrepiento, antes: mi vida no tenía sentido pero a los 33 supe que sí, Dios me creo, me mando a este mundo para eso, para demostrarles al mundo que la gente es una sarta de estúpidos en masa, y me propuse hacerlo un 5 de diciembre en una plaza principal.
Como describir esa mañana donde reuní a un manglar de gente, a 13 mil almas frente a mí, frente a un revolucionario que cree que se masturbo desde que nació hasta sus 33 años solamente para por fin explotar en la cara de esas trece mil almas, trece mil hijos de putas que me esperaban a mí que fui el gran hijo de puta, el rey de eso trece mil hijos de puta de esas trece mil almas y de todo el mundo. Ahora ya quiero morir, debo morir como Jesucristo murió en una cruz y fue recordado para siempre, a mí que me hagan un esfinge con una estatua en esa plaza mostrando mi huevos volados enseñándoselas a todos.
Cuando desperté ese 5 de diciembre, sentí que ya había llegado el día, suspire mil veces como retorcido mental, di los buenos días a todos los que se me cruzaban y decía hoy es “El Discurso de Rafael Morelos”—Rafael Morelos por quien me hice pasar, me puse ese nombre en honor a mi abuelo—quien siempre me dijo que: “El mundo está perdido y jodido, esta meado, la humanidad es un auto-urinario , nosotros nos meamos sobre nosotros y olemos mal y nos quejamos” y él me encomendaba diciéndome a mis ojos inocentes “tú lo cambiaras y liberarás a estas pobres almas inhumanas”, por eso me encargue de preparar “El Discurso del mismísimo Rafael Morelos”.
Lo había planeado desde antes de nacer, no tengo otro joby aparte de amar y anhelar mi obra maestra, rechinable, perspicaz y sutil. Antes trabaje en un bar de borrachos perdidos y en un almacén de papas de exportación hasta los 26 años, luego trabaje hasta los 30 en una tienda de guitarras artesanales, al final he logrado juntar una suma de veinte mil dolares simplemente para “El Discurso de Rafael Morelos”, tenía que sonar en los oídos ajenos, tenía que llegar no solamente a las trece mil almas, los trece mil hijos de putas sino a más, mucho más, el cual fue mi ambición, mi sana codicia.
He comprado a un par de autoridades, he ofrecido mi servicio gratuito de un sano evento, quise solo curarle la enfermedad al mundo, un aporte a la humanidad. Contrate quipos de sonido de alta potencia con tecnología en cuatro dimensiones, he cortado el tránsito vehicular, se reunido trece mil almas, trece mil caras frente a mí.
Ese día elogie mi grandeza, supe que era grande supe que merecía esto la raza humana que estaba deshumanizado, idiotizado y meado, supe que nací para esto. El manglar, la muchedumbre que esperaba el Discurso se desesperaban quería ya que suba Rafael Morelos a dar su tan ansiado mensaje perspicaz. –Gente estúpida decía entre mi— Prepare un escenario gigante, lucido y colorido. Rompí esquemas, tuve escrúpulos para gritarles a todos, a enviarles el mensaje esperado. Me acomode una corbata negra y subí al escenario, todos aplaudieron. Seguro cuchicheaban algunos, «yo le conozco a ese hijo de puta es mi vecino», «es mi excompañero», «ese no es nada, no puede ser un orador», pero era demasiado tarde la gente estúpida para ese entonces y estaba en masa, ya estaba a punto de llegar el orgasmo mundial.
Entonces grite a todo el mundo, a esas trece mil almas: ¡Como están! Y todos en coro me decían bien, muy bien. Mi alma se excitaba y mi cuerpo se movía solo, mi corazón vivía lo más intenso de mi vida y grite ¡no es cucho! Y respondieron ¡Bien!, como es posible, tenia a trece mil hijos de puta respondiéndome, entonces empecé con el discurso: Bien, buenos días a todos ustedes, me alegra verlos contentos, felices, alegóricos y regocijados—todos empezaron a aplaudir y a grita nuevamente, sin duda todo está a mi mando, todos están en la palma de mis manos y lo tengo calculado—muchas gracias… eh venido por encomienda del todo poderoso, no Dios, Dios no, o quizá sí, no sé, los he reunido porque me encargaron, me dejaron la tare larga, que durante toda mi vida he luchado para este momento de cumplir con dicha tarea –levanto la voz—porque se merecen, ustedes se lo merecen y jamás lo olvidarán, ¿sí o no?—todo el mundo respondía si con todo el alma, la adrenalina ya estaba contagiada—si y si se lo merecen y este será la primera y última vez que de decirle que la tantas almas juntas hacen a un estúpido, todos ustedes juntos hacen a una mierda, la gente en masa es estúpida y todos ustedes váyanse a la concha de sus madres, todos adiós….
Termine cerrando los ojos y lanzándole el micrófono oxidado al público y seguí mandándoles a la concha de sus madres a las trece mil almas, los trece mil hijos de puta, fue entonces cuando se oscureció mi visión, quedó opacada la luz, mis ojos no los sentía, solo percibía que caía entre la gente como cae una lata de leche en entre tanta bazofia, caía como una bolsa con ochenta kilos de papa, apenas veía y apenas alcanzaba a ver cámaras de televisión y muchedumbre gritando como gritarían las bestias sobre una enorme lava ardiendo sobre el infierno, gruñéndose, peleándose entre ellos. Vi que me daban la paliza profunda y pueril de mi vida, y sentía tranquilidad, tranquilidad que no sentía hace mucho tiempo—Quizá desde antes de nacer—, esa paz que se encendía en mí como un fuego sobre la paja fina. Mi masturbación había por fin explotado, por fin llegué al orgasmo infinito y por fin había terminado la misión encomendada de mandarles a la concha de sus madres a los trece mil hijos de puta, fueron palabras causticas, graves y directas, no tuve compasión.
Es día fue el mejor cabalgar de mi vida caballeresca, por fin se cumplió mi profecía, fue entonces en ese escenario frente a las trece mil almas estúpidas que recibí un disparo por un hijo o hija de puta—que sospecho que fue un varón— que me voló con una bala quemante de plomo mis humildes testículos, mis pobres e inocentes pelotas., pero ¿Quién podría vengarse de mi con esa maldad tan infeliz e infortunio sabiendo que les hice al mundo saber que son una cofradía de invisibles y estúpidos cuando se unen?, ¿A quién le importaría dispararle a mis pelotas y no mandarme directamente al pecho o destaparme el seso con una bala caliente de plomo?.
No importa, me he quedado feliz y satisfecho, he despertado después de tres días en un hospital de mala muerte que cuando abrí los ojos vi a otra sarta de estúpidos, escorias y ratas con cámaras y micrófonos, eran los periodistas muertos de hambre que quizá se interesaron en saber quién era—claro, por cometer tal desastre natural—, seguro que era un buen titular en su periódico, canal o radio para seguir embruteciendo a la sociedad, ya me imagino como pinte en los periódicos: «Muere demente por insultar a miles de personas» o «Loco pierde testículos por insultar a 13 mil almas» o «maniático queda sin pelotas por mentar la madre», uno nunca sabe o quizá no salí ni el periódico más soez y menos culto y menos leído.
Así fue como reviví, finalmente solo algunos diarios me en-titularon en sus portadas, --si lo hicieron, nunca los supe, ni lo sabré—, no les conté ni a un solo espermatozoides deforme que maneja la prensa de esta ciudad, los periodistas me buscaban como a una mina de oro o como a una mierda escondida. Supe que hicieron un reportaje pobre sobre mí que no los vi tampoco querré verlos, solo sé que por fin logre suspirar la fragancia que tiene la vida y todavía preguntándome que se siente mandar a la concha de sus madres a trece mil almas, trece mil hijos de puta que para siempre el nombre de mi abuelo “Rafael Morelos” aniquilara sus neuronas y moriré entonces entre sus caras despechadas y me recordaran como a Jesucristo en la cruz, a mi enseñando las pelotas a todo el mundo mediante una esfinge de estatua en la plaza principal.
***FIN*** 
PD: Meses más tarde Kamel logro contarle su vida y su idea sobre “La estupidez de la gente en masa” a un periodista que logro convencerlo, Dentro de esos meses se suicidó incendiando su propio departamento, la prensa siempre estuvo presente. En la actualidad solo algunas personas lo recuerdan como una leyenda, nunca le hicieron el estatua que siempre deseó (mostrando sus pelotas al mundo en la plaza principal), antes de suicidarse dejo una nota dentro de un caja de metal donde contenía su historia manuscrita que fue encontrada por el mismo periodista que logró entrevistarlo quien transcribió y publicó con el título de “El Discurso Corto de Kamel” mediante diferentes medios.

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